En tren

Archipiélagos de blanco
Con sus arrecifes y corales
Intercalan lugares
Con los verdes amarrados con terrones
AAAAAAAAAde Historia
Y los dorados de sus coronas
AAAAAAAAAcon perlas de ganado
AAAAAAAAAAAAAAlunático.
Junto al riel, las rocas han cristalizado;
Al filo del último mes del año
Cruzo el portal
De la Catedral
Con las mismas intenciones de aquel caballero,
Bajo las órdenes del déspota innombrable,
Y el filo listo para acerar
AAAAAAAAAAal Cardenal.

Discreta rendición

Confiero mis cuerdas
Al viento violento
Y al deseo rapaz.

Bailo

Mi cuerpo es una llama sin sombras
Mi aliento, una columna de humo blanco
Tan blanco como la nieve hecha agua
Escapando de la pupila desgraciada y
Mi voz arde en silencio, desgarrando
Corolarios erguidos sobre arenas de viento
Sobre esperanzas vanas, y canciones
De un presente en constante danza.

De vuelta al ruedo

Crueldad sobre la acera
Crueldad sobre la acera envuelto en recuerdos
Crueldad sobre la acera

Demonios vestidos de santos
Santos muertos
Demonios sonrientes y contentos

Me han contagiado
La sonrisa, la muerte, la voracidad
Me han infectado

Soy uno más
Un monstruo con su propio carnaval
Soy uno más
Un gigante para las hormigas sobre el pedregal

Seré lo que fui
Sin arrivar
Sin partir
Sólo intensidad

Nada más
Un monstruo
Un gigante
Un hombre en un mundo de fantasmas

Entre días

Partículas de un cuerpo desmembrado inundan la habitación;
Son millones, simulan reproducirse conforme la noche
Se extiende eterna bajo mis ojos, quienes profundos de por sí
Taladran turbulencias sobre el baile catatónico de mis pupilas,
Amadas por la mirada de quien lleva corona de serpientes.
No tengo espada, filo alguno para decapitarla;
Tarde o temprano, no importa ya, virará su mirada sobre mi silueta
Y mi cristal se romperá dejando su arena amorfa.
Los granos convivirán con las partículas de aquél cuerpo
Y el universo surgirá sin explosión alguna, sin advertencia.
Yo, entonces, habré sido la nada precediendo una vida hermosa.

Atrás

Hace unos años quería cambiar al mundo y éste ha impreso sus cinceles sobre los surcos de mi piel, dilatándolos hasta entumir mi pasión. Esparció sus miedos; entraron por mis poros infectando cada uno de mis órganos, provocando su desintegración.

Ahora, vacío de ellos, no hay palpitaciones, no hay flujos, no hay chispas. Ya no existe luz bajo lo que antes fueran ojos, sólo velocidades, precipitaciones, abismos labrados por el deseo de un futuro inexistente. Cometí un error. Me he convertido en sombra por imaginar a los otros rostros como espectros.

A Solo

Tu nombre es universal
Y cada noche cruza el portal del mundo,
Reincide por las mañanas
Y salta entre entrañas desgarradas,
Llena ojos de tormentas
Y mentes de marañas.
Pero no eres la única fuerza operante:
Hay alguien al otro extremo,
Alguien que te hace competencia
Y cuyo nombre todavía ignoro,
Pero sé que es una ella
Y me acogerá en su rebozo.