Laguna

Sobre una laguna extienden mis ojos la esperanza. El fondo nadie lo conoce; han traído a expertos, máquinas sofisticadas, dinero de fundaciones alrededor del mundo. Tras implementar los mecanismos más avanzados una y otra vez, con sus batas húmedas los hombres de ciencia regresan a sus cubículos cargando toneladas de 0´s y 1´s, interpretaciones insostenibles sobre los datos, incontables cheques cobrados por la incertidumbre. Cuando me instalo a sus faldas, pretendo imaginarlo como un agujero negro, y confesando mis más sinceros deseos, realmente espero no aparezca algún artefacto capaz de arrebatarme la ilusión.

Agrosión

Los parques sangran
Con la ventisca caricia
Del preludio invernal.
Mis pasos humedecidos
Retumban la historia
Al atravesarla en tiempo inverso.
Mi cuerpo no sigue a mi espíritu,
Abatidos ambos, ya no
Van por el mismo camino.
Mi alma aquel árbol
Sin abrigo
Desnudado también por el
Soplo de un recuerdo;
Mis ropas olvidadas
Bajo alguna banca o en el basurero
Y mi piel ya no responde
Al abrazo boreal.

Juego

Juego cartas con Selene, nunca pierde.
Al parecer es la única que entiende.

Más de temporada

Cenizas son los ojos
Ya no míos
Mirando el torbellino de desplantes
Desmoronar la primavera de estos olmos,
Desnudar lo que ante nadie es un desastre,
Descomponer los pasos de éste caminante.

Mi cuerpo, ciego, tintinea;
Busca en el aullido una huella
Para encontrar el hechizo huido.

Latente, pulso mis anhelos
Banales, ingenuos,
Y batallo entre bulbos
Sin globos
Por conservar mis labios.

Indicio de otoño

Ululan las alas de los árboles
Ante la comparecencia otoñal
De la hatera zalema
Desplumándolas de culpas secas.

Silencio

Noche calla de una vez
Por todas
Aquellas otras de estruendo.

Una noche como ésta

Una noche como ésta, cuando también estaba solo, soñé convertirme en cadáver arrojado en un bosque. Una noche como ésta era yo un cadáver que nadie levantaría hasta que Gaia me absorbía para en hiedra horadar mi resurrección.

Una noche como ésta fui trepadora y adorné las paredes de una ermita abandonada. Una noche como ésta pasó todo aquello, mientras soñaba despierto.

A la mañana siguiente desperté de mi insomnio en medio del bosque, empapado, siendo el mismo ermitaño y no la madreselva imaginada sobre las paredes de mi casa.

Una noche como ésta, fui alguien más, y estaba solo.

Intuición

He construido una ciudad subterránea
extendiéndose virtualmente por kilómetros
dentro de mis entrañas.
Tiene parques, jardines reales, una gran Iglesia
para todo creyente
sin importar el color de su casaca.
Tiene también un palacio
de gobierno, y su regente
dirige el flujo de los vehículos
desde el ordenador en su escritorio.
Pero sucede, con mayor frecuencia de la deseada,
que uno que otro conductor
fluye en sentidos prohibidos;
en ese momento, brotes de desconcierto
alteran mi cuerpo.
Los últimos meses la imitación dejó su lugar
a la emulación,
y sospecho, pronto, habrá una revolución -
la boca del estómago lo bisbisea.

Estandarte

Encontré una mujer
que podría reemplazarte;
es fea
si te tomo de estandarte.
Pero, ¿qué importa?
Pues bueno, ¡importa bastante!
No me interesa reemplazarte
Ni tomarte de estandarte;
Me interesa, sobre la cama o una nube
o el suelo de concreto,
arrojarme a tu lado
no para santificarte, ni mucho menos,
-¡mucho más!-;
quiero revolcarme contigo como
si huyéramos de nuestras sombras
o ellas de nosotros;
quiero tomarte - no como
estandarte-
sino como la mujer que eres
y amarte hasta que alguien más
venga a desenterrarme de tu jardín
para juntar a los hipócritas en una iglesia
a honrar mi muerte.

Bajo Tierra

Arcos y gabinetes, túneles des-terronados.
Hordas horadando bocas agudas
Para la inscripción de memorias.
Vaya ateneo de taltuzas;
Cavan un lindo cementerio
Bajo tierra
Donde inhumarse con sus padres
Y sus hijos no concebidos.

Limena

"Despierta, Limena. Abre tus ojos al cielo".

Fue entonces cuando lo vi detrás de las nubes, partiendo como cada mañana. Extremé mi cuerpo sobre el océano, rocé mi vientre con mis dedos, esperando éste se llene, algún día, con sueños de vida; soñé cosecharlo con su semilla, mudarnos con todo e hijos a una casita colgante sobre la arena, cerca de este muelle. Pensé en sus manos, en cómo recorrían mi cuerpo antes de que partiera a las alturas, en cómo se enterraban entre mis piernas, ahora seducidas por el agua.

Floto de medio día y prolongaré mis pretensiones hasta entrada otra vez la noche. Cerraré los ojos con su llegada, mis manos ya no estarán sobre mi vientre: una la ubicaré inconscientemente en su espalda, ordenando a su pecho estrellarse contra mis senos; la otra culminará el tallo de mi brazo, estirado sobre la superficie, con mis dedos contraídos sobre la sábana de sal al sentirlo moverse dentro mío.

Sacudiré mi cabeza, abriré mis ojos, apretaré mis piernas alrededor de su cadera. Diré su nombre tres veces, produciré los gemidos que sólo él identifica, morderé su oreja justo antes de terminar. Después nos abrazaremos mirándonos a los ojos sobre este mar, y ahí lo ataré como mi barco a mi regazo y le prohibiré zarpar de nuevo y lo escucharé cantarme y. . . moriremos, sí, moriremos esta noche tal vez, pero con una sonrisa en los labios y los cuerpos atados con piernas y brazos. Moriremos, pero sucederá tan sólo por habernos amado.

"Duerme, Limena; todo ha terminado."

Granada

Soy una granada de
fragmentación
congelada milésimas de
segundo
después de la
explosión;
vivo
entre el caparazón de
acero y la carne
del enemigo.

Inquilinas

Las niñas dentro de mi cabeza me levantan a gritos
Cada mañana. Unas que otras quedan perdidas
En mi cuello y se empeñan en estirarlo y
Retorcerlo lo más posible. Pretenden tejer un lindo
Arreglo floral de axones y dendritas
Para su regreso a la Tierra de Fuego, donde Céfalo
Sucumbe al martilleo de sus hermanas y
Reconoce el todo por los canales de sus partes.